Técnicas de Construcción
Espacios Excavados
Utilizados como construcciones independientes, como espacios auxiliares en conjuntos de edificaciones o como parte de las estancias de un edificio construido sobre el suelo, estas construcciones han satisfecho usos tan diferentes como el de vivienda, corral o bodega.
En ocasiones, se trata de cuevas o abrigos naturales que han sido cerrados para formar un recinto. Sin embargo, en la mayor parte de los casos estos espacios han sido excavados de forma intencionada en un suelo con la consistencia adecuada, como piedra blanda – caso del aljezRoca sedimentaria blanda a partir de cuya cocción se obtiene el yeso – o de sustratos arcillosos bajo estratos densos que les sirven de protección.
Para su construcción, normalmente se aprovechaba un terreno en pendiente, que era cortado verticalmente para convertirse en la fachada de la cueva que se iba horadando a partir de ese punto.
Estas construcciones dan lugar a espacios con unas condiciones de temperatura y humedad constantes a lo largo de todo el año, gracias a la enorme masa térmica de la masa de tierra que las envuelve. Además, tienen la capacidad de extenderse y ampliarse casi indefinidamente a medida que evolucionan las necesidades de sus habitantes, ya que es posible excavar nuevas habitaciones sin mayor limitación que la posible existencia de otras cuevas en los alrededores. Como consecuencia, suelen contar con varias habitaciones que forman una sucesión de espacios vaciados en la tierra, aunque en ocasiones también es posible encontrar oquedades más grandes divididas por tabiques de caña o adobe.
Los interiores de estas construcciones suelen enlucirse o encalarse para fijar las partículas de tierra que las envuelve y normalmente aparecen rematadas por techos abovedados, que pueden estar formados por bóvedas de piedra o ladrillo, o por el mismo terreno. Los pozos de ventilación son fundamentales para que estos espacios resulten habitables. Cuando son utilizadas como vivienda, también es necesaria la disposición de chimeneas que durante el invierno aporten el calor que no puede llegar desde el exterior. Más allá de las entradas, los tiros de estos elementos son los únicos indicios externos de la existencia de cuevas bajo la ladera.








